Tengo miedo...
Miedo a ser incapaz de volver a querer a alguien, miedo a enamorarme, miedo a la distancia, miedo a las diferencias que parecen insalvables, miedo a sufrir, miedo a querer, miedo a ser feliz y que todo se rompa como un cristal demasiado fino al tocarlo.
No te diré que me soportes, no te diré que resistas esta carga por mí, no te diré que no tengo miedo, no te diré que me siento vacía y que necesito paciencia y tiempo para aposentarme y saber qué pasa por mi mente y por los vestigios de lo que ayer fue un corazón.
Sólo sé que no se nada...excepto una cosa: Quiero verte.
Verte, tenerte enfrente aunque sólo sea una vez, porque no necesito un abrazo...necesito uno tuyo, un abrazo tan fuerte que me rompa los miedos, las dudas, el alma tal vez (o lo que quede de ella). Porque los abrazos son como un buen traje: se amoldan bien a todos los cuerpos...
Quiero poder mirarte y tener esa cara entre mis manos, palparla, acariciarla, contemplarla de cerca y ver como me mira, devolverle la mirada aunque me cueste, aunque esté muerta de miedo, horrorizada y a la vez nerviosa.
Quiero poder probar el sabor de tus labios, quiero robarte una sonrisa que sea sólo para mi y permanezca en el recuerdo para siempre...procuraré guardarla en un lugar donde nunca la olvide, donde sea eterna, donde al recordarla duela tanto de saber que en algún momento ha sido mía que una lágrima asome y resbale por mi faz.
Eso es lo único que tengo claro.
Intento ser coherente; por un lado la razón me dice que esto es una locura, pero por otra parte hay algo que no puede estar sin saber de ti y que se muere por verte, y que cuando no lo hace todo parece más vulgar y sin sentido.
No quiero engañarte, estoy hecha un lío pero ser sincera y franca contigo me parece la mejor forma de respetarte a ti y a tus sentimientos...
Te quiero leoncito.